Titiriteros al agua
Sábado, 5 Noviembre 2005
Fotografías de moonrover
Las marionetas de agua de Vietnam (artículo en inglés) deben dejarte los pies como garbanzos en remojo (si eres titiritero acuático) pero son un hermoso espectáculo.

Fotografías de moonrover
Las marionetas de agua de Vietnam (artículo en inglés) deben dejarte los pies como garbanzos en remojo (si eres titiritero acuático) pero son un hermoso espectáculo.

El mundo de Gulliver es una instalación de realidad virtual en la que los niños pueden crear su propio mundo de fantasía, así como los personajes que lo habitarán.
El mundo de Gulliver consiste en dos módulos: una habitación de grabación en la que los visitantes pueden grabarse a sí mismos durante 10 segundos, y un escenario.
Los usuarios de estos mundos, que pueden ser compartidos con otros participantes, disponen de unas cajas transparentes con su propia figura generada en la habitación de grabación, que contiene además otros personajes y diferentes juegos de escenarios.
Esta caja se coloca sobre el escenario, y cambiando su posición el personaje se mueve por la escena virtual. Si dos figuras se aproximan, se produce la interacción.
Un proyecto realizado por Mixed Reality Lab, el Laboratorio de Interfaz Humano de Osaka, Ars Electronica Futurelab y Zaxel.
Visto en We make money not art
Esta bonita jirafa y la estupenda foto más abajo pertenecen a Handspring Puppet Company, una compañía formada en 1981 en Ciudad del Cabo [Sudáfrica] por Basil Jones y Adrian Kohler.

Fotografía de Ruphin Coudyzer

Foto de Penumbra
A través de barrapunto, me encuentro con una entrada sobre una campaña de concienciación organizada por UNICEF Bélgica en la que los pitufos son masacrados.
Las marionetas, al igual que los dibujos animados y otros tipos de animación, pueden ser un recurso muy efectivo para hacernos sonrojar ante lo primitivo de la violencia, cuando la televisión ya no lo consigue, a base de repetir, a fuerza de hiper-realismo.
Si has visto alguna vez morir a un títere en escena, es posible que hayas sentido un escalofrío ante la representación de una muerte, que a pesar de ficticia no deja de sacudirnos.
Así, a bote pronto, recuerdo una de estas muertes titeriles en la historia de Romeo y Julieta contada por la compañía El Chonchón.
Los Karakuri son un tipo de marionetas o autómatas japoneses.
Algunas se utilizan en el teatro, y otras tienen fines más prosaicos, o curiosos, como servir o traer el té.
Una página japonesa sobre Karakuri, en inglés, donde se pueden encontrar algunas fotos, y otra página muy interesante y con amplia información en inglés karakuri.info

Foto de la amiga girlgeekgoddess
“Si tú tienes una manzana, yo tengo una manzana y las intercambiamos, seguiremos teniendo una manzana cada uno. Pero si tú tienes una idea, yo tengo una idea, y las intercambiamos, cada uno de nosotros tendrá dos ideas.”
Atribuido a Bernard Shaw.
Ya he hablado en este blog de las licencias Creative Commons, un tipo de licencias que ayuda a difundir obras, protegiendo la autoría de las mismas.
Como el asunto está bastante explicado (y bien explicado) en la red, no me voy a extender más en los detalles.
Si no has oído nada del tema, y te interesa, mírate el enlace anterior, y los que dejo al final de esta entrada, o si lo prefieres, hazte con el libro Copia este libro de David Bravo, o bien busca por ahí.
Cuando, en alguna ocasión, le comento a un titiritero el asunto de estas licencias, las preguntas suelen ser las mismas.
¿Cualquiera me puede copiar? ¿Pueden usar mi trabajo sin pagarme?
A lo que suelo responder también con preguntas tales cómo ¿Cuánto has ingresado en los últimos 10 años en concepto de derechos de autor? ¿Crees que vivirás alguna vez de estos derechos?
De momento no he recibido respuestas bien fundamentadas. Tendré que preguntar más.
Soy consciente de que cuestiones como este tipo licencias o la publicación en internet de determinado tipo de materiales, levantan muchas y razonables dudas, puesto que supone un importante cambio de mentalidad, pero también soy de la opinión de que hay una especie de reticencia general debida a una falsa percepción de los derechos de autor y de sus ventajas, desde un punto de vista comercial.
¿Cuántos de vosotros, tal vez con compañía de títeres, o con colecciones de marionetas, fotografías, etc, vive o medio vive con los pagos de sociedades gestoras de derechos de autor como la $GAE?
¿Y cuántos viven de las actuaciones, o de las exposiciones que organiza, es decir, del trabajo diario?
Hay gente que piensa, en la muy arraigada la filosofía de “el perro del hortelano”, que ni come, ni deja comer, “Si yo no puedo sacar beneficio de mi obra, nadie debe poder sacarlo, y si alguien quiere utilizar mis fotos, mis diseños de marionetas o mis guiones, que pase por caja.”
En realidad, a mucha gente no le interesa tanto el reconocimiento como la pasta, pero hay que ser un poco más inteligente y pensar que en este tipo de actividades marginales, como son los títeres, el reconocimiento es una variable importante a la hora de obtener trabajo que se traduzca en beneficios económicos.
Es más, el teatro de marionetas necesita para su subsistencia de toda la promoción y difusión que pueda obtener.
Así es que, si vives en este mundo de la marioneta, y tus habichuelas provienen de él, infórmate y piensa en lo que supone el copyleft frente al copyright para tu sustento futuro.
Aquí van unos enlaces para que vayas empezando, con tranquilidad.
Una lista de documentos explicativos e interesantes en sindominio
Y un artículo, de hace un par de años, “216 segundos de mirada: la justificación económica del copyleft”
Ya sabes, si te animas a comentar algo…