La dentadura de George Washington

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Ya sabemos que existen lugares en los que se conserva de todo -museos por ejemplo-, pero una cosa es conservar un cuadro de Goya o Picasso -por poner un ejemplo- y otra es conservar la dentadura de George Washington. Y otra cosa aún peor es colocarle el mecanismo para ver cómo se movía.

De todas las maneras, supongo que si uno piensa que está en el Museo Dental de la Universidad de Melbourne, pues tiene un pase. Eso sí, no deja uno de preguntarse qué clase de recuerdos se guardarán de personajes famosos en otras facultades de medicina. ¿El esqueleto de la mano de Mozart?, ¿la bóveda craneal de Einstein?, ¿los huesos de una de las piernas de Marilyn Monroe?, ¿la cadera de Elvis?…

De donde hemos sacado la foto -Pinky Diablo- se pregunta:

“How in the hell could he have made any decent decisions with this in his mouth?”.

Que vendría a decir:

“¿Cómo demonios habría podido tomar decisiones decentes con esto dentro de su boca?”.

La idea para un guión de marionetas está cantada: “La mansión de las dentaduras feroces“.

Dos adolescentes roban la dentadura del museo. Dos días después encuentran el cadáver despedazado de uno de los chicos, al que además le falta la dentadura. Una semana más tarde aparecen los restos del otro adolescente, también sin dentadura.

Los periódicos hablan de profanación de tumbas, de donde han arrancado las dentaduras de los que allí yacían.

Todo es inexplicable, hasta que una noche una pareja de enamorados juega dentro de un coche. Escuchan un estruendo en el exterior, como si miles de personas castañearan los dientes. Se asoman y el valle está repleto de dentaduras que avanzan hacia ellos, en dirección a la cercana ciudad… (Continuará, algún día en el que deje de temblar). 0_o

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